Controladores de acceso: pieza clave para garantizar la seguridad

Este escrito – que no deja de ser una reflexión personal fundamentada en la normativa legal-  viene a colación por un debate que mantuve anoche con unos Directores de Seguridad, sobre la corrección – o no-  de una alusión genérica a las funciones relacionadas con la seguridad que realizó un controlador de accesos en una conversación informal cuando nos explicaba el trabajo concreto que – como controlador-  hace en un local de ocio nocturno.

Los que nos dedicamos a la Seguridad Privada, en especial y en mi caso, como Directora de Seguridad, y letrada que defiendo al sector y a sus trabajadores, naturalmente SIEMPRE estaremos en contra del intrusismo y lucharemos para dignificar la profesión y procurar que nadie que no sea personal de seguridad privada haga funciones que no le corresponden.

Pero ello no quiere decir que no debamos aceptar que otros profesionales (y dejo de lado en este escrito las competencias de la seguridad pública, por supuesto)  pueden – con la ley en la mano- realizar funciones que están directamente relacionadas con preservar la seguridad.  Y lejos de recelos, lo que hay que hacer es trabajar en equipo porque la finalidad última de unos y otros es que la actividad, el evento, aquello de lo que se trate, transcurra sin incidentes. 

Me centraré en el personal de control de acceso – sector que también conozco, formo y defiendo- pero no solo en ellos, porque tampoco debemos excluir la función de otros sujetos para garantizar la seguridad y me centraré, por no extenderme demasiado, en la normativa autonómica de Madrid y de Cataluña.

Ambas normativas, como no podía ser de otro modo, coinciden: en ningún caso el personal de control de acceso puede asumir o ejercer las funciones de servicio de seguridad. Es obvio, igual que los auxiliares: ni podrán ir uniformados de forma que puedan inducir a error en los clientes de si se trata de un Vigilante de Seguridad, ni podrán portar grilletes ni defensa, ni podrán realizar funciones que la Ley de Seguridad Privada indica que competen a los Vigilantes, etc.

Partiendo de esa premisa, la función que tienen en materia de seguridad es clave, le duela a quien le duela.

 Artículo 1 del Decreto 163/2008, de 29 de diciembre, del Consejo de Gobierno, por el que se regula la actividad de control de acceso a espectáculos públicos y actividades recreativas(COMUNIDAD DE MADRID): Este Decreto tiene por objeto regular la actividad de control de acceso en espectáculos y actividades recreativas que dispongan de dicho servicio, con la finalidad de garantizar la seguridad de los usuarios en el interior de los locales o recintos y de sus dependencias anexas, así como en la entrada a los mismos.

En cuanto a las funciones, cito en primer lugar el Decreto 112/2010 de Cataluña. Las funciones específicas del personal de control de acceso son las siguientes:

  • a) No permitir el acceso a las personas que no cumplan las condiciones establecidas por la persona titular del establecimiento o la persona organizadora, en ejercicio del derecho de admisión.
  • b) Impedir el acceso al interior del local a las personas que se encuentren en alguno de los supuestos de limitación general de acceso.
  • c) Hacer cumplir la normativa sobre limitación de la entrada de las personas menores y, a estos efectos, comprobar la edad de las personas que pretendan acceder, mediante la exhibición de los documentos oficiales de identidad.
  • d) Controlar que en ningún momento la afluencia de público supere el aforo máximo autorizado y, en consecuencia, no permitir la entrada de más público.
  • e) Prohibir el acceso del público a partir de la hora límite de cierre o, en su caso, una vez iniciado el espectáculo o actividad, de acuerdo con sus condiciones específicas.
  • f) Informar inmediatamente a los vigilantes de seguridad privada de las alteraciones del orden que se produzcan en los accesos, sin perjuicio de las actuaciones que puedan llevar a cabo para velar por la integridad física de las personas y los bienes, cuando la urgencia lo requiera. Si no hay vigilantes de seguridad privada, deben informar directamente de estas alteraciones a la policía de Cataluña.
  • g) En caso necesario, auxiliar a las personas que requieran asistencia sanitaria y llamar al teléfono de emergencias correspondiente.
  • h) Permitir y facilitar las inspecciones o controles reglamentarios a las personas que realicen estas funciones.

Que duda cabe, que de las funciones que el Decreto indica la MENOS importante es decidir si alguien entra al local en chándal, con bambas o con traje y corbata, todas las demás están directamente vinculadas a la seguridad: se pretende con la norma que esa persona no entre en el local, evento, etc para evitar poner en riesgo la seguridad (suya y/o de los demás según la entrada no se produzca por que el aforo está completo, porque es un menor que no debe entrar según el tipo de actividad que se está desarrollando, porque la persona va borracha o drogada, porque mantiene una actitud violenta, etc….) Además, recordemos, las condiciones de acceso lo son también de permanencia. Por lo tanto, ni accederá ni permanecerá en el local si incumple esas condiciones, por la seguridad de todos.

En el mismo sentido el artículo 5 del Decreto de la Comunidad de Madrid. Son funciones del personal de control de acceso:

  1. Dirigir y asegurar la pacífica entrada de personas al establecimiento público, espectáculo público o actividad recreativa, con el fin de que no perturben el desarrollo del espectáculo o la actividad recreativa que se realice.
  2. Comprobar la edad de las personas que pretendan acceder al local cuando sea procedente.
  3. Controlar la adquisición de la entrada o localidad por parte de los asistentes al establecimiento.
  4. Controlar en todo momento que no se exceda el aforo autorizado.
  5. Requerir la intervención del personal del servicio de vigilancia del establecimiento, si lo tuviera, o en su defecto, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para que impida el acceso de las personas que incumplan las condiciones específicas de admisión autorizadas.
  6. Controlar el tránsito de zonas reservadas.
  7. Vigilar que las bebidas expedidas en el interior del local se consuman dentro del mismo y no sean, en ningún supuesto, sacadas al exterior.
  8. Prohibir el acceso del público a partir del horario de cierre del local.
  9. Informar inmediatamente al personal de vigilancia, si lo tuviera, o en su defecto, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, de las alteraciones del orden que se produzcan en los accesos o en el interior del establecimiento, sin perjuicio de las actuaciones que pueda llevar a cabo con el fin de velar por la integridad física de las personas y los bienes, cuando la urgencia lo requiera.
  10. Permitir y colaborar en las inspecciones o controles reglamentarios establecidos en la normativa vigente.

En ambas normativas cabe destacar, en caso de alteraciones del orden debe llamar al vigilante de seguridad- si lo hubiera- o en su defecto a la policía sin perjuicio de las actuaciones que pueda llevar a cabo con el fin de velar por la integridad física de las personas y los bienes, cuando la urgencia lo requiera.

Por lo tanto, insisto, con la Ley en la mano, en caso de urgencia el personal de control de acceso debe procurar por la integridad física de personas y bienes. “Velar por la integridad física de las personas” evidente, por un deber general de solidaridad y para evitar la omisión del deber de socorro, pero también de ¿los bienes?  ¿Hasta dónde está obligando esta normativa a “mojarse” a este profesional al que algunos niegan que tenga nada que ver con la seguridad?

Es más, la normativa catalana de manera expresa indica que el personal de control de acceso no debe permitir la entrada a: “Las personas que manifiesten actitudes violentas o que inciten públicamente al odio, la violencia o la discriminación por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, discapacidad, orientación sexual, identidad de género o cualquier otra condición o circunstancia social o personal, y, en especial, a las que se comporten de forma agresiva o provoquen altercados en el exterior o en la entrada, a las que lleven armas u objetos susceptibles de ser utilizados como tales y a las que lleven ropas, objetos o símbolos que inciten a la violencia o supongan apología de actividades contrarias a los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución”  

Me quedo solo con un concepto: ¿ARMAS? cómo puede un controlador de accesos impedir la entrada a alguien que lleve un arma, si no está apoyado directamente por un Vigilante de Seguridad que haya realizado previamente un cacheo? ¿Se da por hecho que el arma ha de estar a la vista para que sea el controlador quien le pueda denegar la entrada por ese motivo? ¿Es esa situación imaginable en la vida real?

Recordemos al respecto que no en todos los locales habrá Vigilantes de Seguridad, la normativa no obliga a ello en todos los casos. Por ejemplo, abro un Bar Musical en Barcelona, de 200 personas de aforo. Mis controladores no tendrán, necesariamente, el apoyo de un Vigilante de Seguridad para realizar su trabajo, incluido evitar la entrada a gente armada. Deberán ejercer sus funciones tal y como les obliga la normativa, pero sin estar autorizados a realizar determinadas comprobaciones. Ante cualquier incidente, eso sí, deberán llamar a la Policía.

Pero, es más, si lo que abro es un Bar Musical de 149 personas de aforo no tendré ni siquiera la obligación de tener controladores de acceso. En ese caso el ejercicio del derecho de admisión es responsabilidad de las personas titulares del establecimiento o espacio abierto al público o de las personas organizadoras del espectáculo público o actividad recreativa, que lo pueden ejercer directamente o mediante el personal (NO NECESARIAMENTE CONTROLADORES, NI VIGILANTES, ETC) que designen a estos efectos, que actúa a sus órdenes.

Así, sin controladores ni vigilantes, como titular del local, sigo obligado a controlar la admisión en mi local para garantizar la seguridad de mis clientes e incluso a expulsar a alguien de dentro en determinadas situaciones: si alguna persona se encuentra dentro del establecimiento abierto al público o al lugar donde se realiza el espectáculo público o actividad recreativa, en las condiciones a las que se refieren los párrafos anteriores de este artículo (limitaciones generales de acceso: embriaguez, conducta violenta, armas, etc), la persona titular, organizadora o responsable debe expulsarla, para lo que puede requerir la asistencia de la policía….   ¿Podemos censurar al empresario de un bar musical que diga que realizó esa expulsión por motivos de seguridad? ¿Le acusaremos de intrusismo, también por utilizar la palabra seguridad?

En la Comunidad de Madrid, ni siquiera hay una norma que indique como en Cataluña de forma concreta el número de vigilantes de seguridad que debe existir (véase al respecto y sobre el tema el Informe USCP 2014/009) que remite como referente normativo y por no haber norma alguna que lo regule, al obsoleto Real Decreto 2816/1982.

Por lo tanto, y a modo de conclusión, insisto: partiendo de la base de que los controladores de acceso NO SON PERSONAL DE SEGURIDAD PRIVADA, no puede este sector irrogarse la exclusividad de la palabra SEGURIDAD, ni ver instrusismos donde a veces no los hay (de acuerdo siempre con la Ley)  y debemos aceptar y considerar que la finalidad última de su función es también garantizar la seguridad (textualmente de la norma citada anteriormente) y trabajar unos y otros – cuando se pueda- en equipo.

Controladores y vigilantes, realizando un necesario trabajo en equipo. Fuente de la imagen: http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/madonna-barcelona-sant-jordi-medidas-seguridad-4697348

 

Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑