El derecho de admisión

“Estoy muy harto de que me digan: “Si no estás en lista no puedes pasar, solo entran cuatro, tenemos zona supermegaguay y nunca la verás”. Abarrotado, hay aforo limitado y ahora toca esperar”  EL CANTO DEL LOCO “ZAPATILLAS” 

El derecho de admisión es la facultad que tienen las personas titulares de los establecimientos abiertos al público y los organizadores de espectáculos y actividades musicales, etc. de determinar las condiciones de acceso a su local. El ejercicio del derecho de admisión es responsabilidad de las personas titulares del establecimiento o de las personas organizadoras o promotoras del espectáculo público, que lo pueden ejercer directamente o mediante el personal que designen a estos efectos y que actúa bajo sus órdenes y, en particular, mediante el personal de control de acceso cuando su presencia fuera obligatoria según la Legislación autonómica correspondiente. 

Existen unas LIMITACIONES GENERALES DE ACCESO (no hay que permitir entrar al local o recinto a quien vaya bebido, drogado, porte armas, si se ha superado el aforo, si no cumple los requisitos de edad, actitudes violentas, etc)  y también unas LIMITACIONES ESPECÍFICAS DE ACCESO que son las que puede decidir cada empresario (un determinado tipo de ropa, etc) que han de ser concretas y objetivas. El Decret 112/2010, de 31 de agosto, Reglamento de espectáculos públicos y actividades de Cataluña añade que estas condiciones “no pueden ser contrarias a las costumbres vigentes en la sociedad” 

El ejercicio del derecho de admisión – en virtud del art. 14 de la Constitución- no puede suponer en ningún caso, discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, discapacidad, orientación sexual, identidad de género o cualquier otra condición o circunstancia personal o social de las personas usuarias de los establecimientos y de los espacios abiertos al público, tanto en lo referente a las condiciones de acceso como a la permanencia en los establecimientos y al uso y disfrute de los servicios que se prestan

Este derecho debe utilizarse como eficaz instrumento para impedir la violencia y las alteraciones del normal desarrollo de espectáculos y actividades, nunca como excusa para el ejercicio de la arbitrariedad y la discriminación en unos locales que, por definición, están abiertos a todo el público y no sólo a las personas que el responsable decida admitir en cada momento (Preámbulo de la Ley 17/1997, de 4 de julio, de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de la Comunidad de Madrid)

Un rótulo genérico de “reservado el derecho de admisión” no nos faculta para impedir el paso por condiciones específicas, sino que en ese rótulo deben constar expresamente cuáles son esas limitaciones, de otra forma se produciría la arbitrariedad y discriminación que se intenta evitar con esta medida.

Además, ese rótulo – dependiendo de la CCAA pero por regla general- debe ser revisado por la autoridad competente para verificar que las condiciones no incurren en arbitrariedad o discriminación.

Es un derecho del espectador o cliente saber cuáles son las condiciones para poder acceder al establecimiento, local o recinto por ello el rótulo donde consten las condiciones de acceso en virtud de las que se puede ejercer el derecho de admisión, deberá colocarse en lugar visible en la zona de acceso del establecimiento o recinto y en el interior del mismo.

Uno de los materiales con los que trabajo en clase este derecho es el siguiente informe realizado por SOS RACISME “Derecho a la discriminación”   donde se plasma el trato diferenciado que en locales de diferentes puntos de España, recibieron determinados personas según su origen y las excusas más frecuentemente dadas por el controlador de acceso para evitar que entraran al local (existencia de una lista, que debían pagar entrada, etc).  Además en el informe se cita legislación, doctrina y  Sentencias al respecto que son de gran interés.

Es esencial saber que no vale todo en el ejercicio de ese derecho, y que discriminar basándonos en dar una excusa cada vez menos convincente de “no estás en la lista” o similares, puede acarrear consecuencias para el titular, el organizador y para el controlador de acceso -a pesar que simplemente diga que él cumple órdenes del jefe-  y no solo una multa administrativa, sino también responsabilidad penal.

Centrándome en el ámbito  que nos interesa – establecimientos, espectáculos públicos, actividades recreativas – destaco las siguientes Sentencias que constan en el informe al que me he referido:

En la Sentencia del Tribunal Supremo de 21.5.2001, un controlador de acceso prohíbe la entrada en un pub a dos clientes por razón de su origen étnico, aduciendo que había recibido órdenes en ese sentido. La Audiencia Provincial de Alicante, en Sentencia de 11 de junio de 1999 condena al acusado a la pena de un año de inhabilitación especial para el ejercicio del oficio de portero en establecimientos públicos y de la hostelería.  La Sentencia considera probado que el acusado impidió la entrada en el pub a dos ciudadanos de raza negra, precisamente por tal motivo, denegándoles así un derecho concreto como es el acceso a un establecimiento público de ocio.

La Audiencia provincial de Barcelona, en Sentencia de 4-9-2002 desestima el recurso interpuesto contra la sentencia que condena al gerente y al portero de una discoteca por impedir la entrada a dos personas de rasgos árabes.

La Sentencia de 2-3-2002 de la Audiencia Provincial de Castellón considera probado que la dueña de un bar negó la entrada a su local a un magrebí pero no quedaba claro que hubiera una actuación xenófoba por parte de la dueña, por lo que en un principio se sobreseyó el asunto. Sin embargo, la Audiencia Provincial estimó el recurso de apelación formulado por el Ministerio Fiscal, considerando que “parece evidente que una discriminación en la expedición de unos productos a los que se tiene derecho a adquirir por el mero hecho de solicitarlos, supondría un trato discriminatorio, innegablemente vejatorio, que por lo menos podría merecer la calificación de una falta”.

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia de 3 de junio de 2003 confirmó íntegramente la condena impuesta al portero y el jefe de camareros de una discoteca por denegar a una persona de etnia gitana el acceso al local. La sentencia considera probado que la negativa no estuvo motivada por la indumentaria ni por un supuesto estado de ebriedad. La causa por la que no se le permitió la entrada fue única y exclusivamente su condición de gitano. Es de destacar aquí que para llegar a esta conclusión resultó fundamental el testimonio de un policía que acudió al lugar de los hechos.

La Audiencia provincial de Barcelona en Sentencia de 8-03- 2003 condena a uno de los socios de un establecimiento a tres años de inhabilitación para el ejercicio de la dirección de empresas por no permitir la entrada de dos hermanos gitanos en la zona de ocio Maremágnum de Barcelona argumentando que como eran gitanos “no quería problemas”

Finalmente el informe recoge la Sentencia del Juzgado de lo Penal nº 6 de Barcelona de 13 de marzo de 2014, confirmada por la Audiencia Provincial,  que condena al controlador de acceso a un año de inhabilitación y al pago de 300 euros en concepto de daño moral por prohibir la entrada a dos mujeres transexuales a una discoteca. . El controlador no dejó entrar a las mujeres argumentando que “su jefe no quería mezclar los ambientes”, en alusión a su condición de transexuales. Fue la primera vez que se aplicó el art. 512 CP en un caso de discriminación por orientación sexual.

Como ya he apuntado, no siempre las infracciones relacionadas con el derecho de admisión acaba en la vía penal, sino que las Leyes también contemplan como infracción administrativa la vulneración de la normativa al respecto, ya sea en cuánto a realizar conductas discriminatorias, cómo se ejerce el derecho de admisión, inexistencia de rótulo, etc.

 

Imagen de portada sacada del blog http://oscarblando.blogspot.com.es/2014/01/la-casa-se-reserva-el-derecho-de.html

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