Madrid Arena (7) El servicio médico: el insuficiente personal y la avanzada edad de 2 de sus 7 miembros. Los ojeadores que nadie vio. Las pésimas condiciones de la enfermería.

enfermeria-madrid-arena-620x349

FUENTE DE LA IMAGEN: ABC

Ver los anteriores

Toda la información que ha servido para realizar este escrito está extraída única y exclusivamente del texto de la Sentencia publicada en  www.poderjudicial.es

PREPARACIÓN DEL EVENTO: LA CONTRATACIÓN DEL SERVICIO MÉDICO.

La contratación del servicio médico para el evento era competencia del promotor, por lo tanto, en esta decisión  no participaba Madridec sino que el organizador, Diviertt en este caso, le comunicaba los datos del servicio contratado, tal como consta en el procedimiento interno de Madridec para operativas de seguridad de eventos.

En el juicio oral Miguel Ángel Flores declara que conoce a Simón Viñals desde hace 20 años y por eso le contrata.  Viñals afirma tener gran experiencia profesional, que era dilatada en emergencias hospitalarias y en eventos masivos y actos de este tipo como la visita del Papa así como en otros eventos que había organizado también FSM Group (otra empresa de Miguel Ángel Flores). Viñals, declara que ha sido el creador del Samur y Concejal de Sanidad así como director del servicio médico de la Plaza de Vista alegre desde 2002 a 2007, en donde no sólo había corridas de toros sino también eventos a los que acudía mucha gente, y que fue allí en donde conoció a Miguel Ángel Flores y a FSM Group. Simón Viñals afirma que en el momento del evento estaba jubilado pero plenamente capacitado para ejercer la profesión (para probarlo, aporta una pericial médica).

Simón Viñals declara que para este evento le contrató verbalmente Diviertt a través de la secretaria de Miguel Ángel Flores con la que intercambió emails y llamadas telefónicas. Declara que a él inicialmente le dijeron que los asistentes serían entre 4000 y 6000 personas, y en base a ello compuso un equipo de 8 profesionales: 2 médicos, 2 diplomados enfermería o ATS, en local destinado a enfermería con la dotación de instrumental, material de curas y medicación necesarios y  de 2 ambulancias convencionales con 2 técnicos cada una. Las ambulancias se contrataron con Asistencia Sanitaria Privada SL.  Posteriormente, manifiesta, que envía el modelo y matrículas de los vehículos para que le hagan las acreditaciones y solicita que en el espacio haya 3 mesas, 12 sillas, 3 cubos de basura y buena señalización de la enfermería.

Respecto al criterio que siguió para la cuantificación del personal necesario para el servicio, mantiene que por su experiencia calculaba a partir de 3000 personas un médico, un auxiliar sanitario y una ambulancia, a partir de 6000 ó 7000 dos médicos, dos ambulancias y dos auxiliares y esto iba aumentando aunque no de forma proporcional. En otros eventos se exigían 3 médicos, 3 auxiliares y 3 ambulancias y que una de ellas fuera de soporte vital avanzado.

Afirma que cuando le dijeron que la previsión de asistentes era de 7.000 (superior por tanto al que inicialmente le habían dicho)  indicó a la empresa de ambulancias que había que sustituir una de las ambulancias convencionales por una UVI móvil, la cual habitualmente tiene que llevar médico, pero como en este caso ya había dos, la contrataron sin médicos pero con dos técnicos de emergencia. En contra de lo expuesto por Viñals, un empleado de la empresa de ambulancias afirma que fue él quien, finalmente decidió mandar la UVI móvil, porque estaba parada en el parking, a fin de que el servicio prestado fuera mejor.

En lo relativo a los medios personales Simón Viñals afirma que los médicos iban a ser su hijo Carlos Viñals y él que, en ese momento, contaba con 77 años de edad. Su hijo mantiene que él no constaba en la configuración inicial del equipo médico para el evento porque no iba a participar en el mismo, pero que dos días antes le llamó su padre porque le había fallado otro médico. Su padre declara que su hijo no le acompañaba habitualmente en estos eventos, y que ese día no cobró, fue para hacerle un favor.

Sin embargo, al parecer de la Audiencia, la documental no corrobora este punto, constando un correo anterior donde ya se daba su nombre por su padre y una acreditación como servicio médico  fue encontrada, con la de su padre, por los funcionarios policiales en la sala habilitada como oficina de Diviertt, por lo que ello demuestra que la intervención de Carlos Viñals no era algo excepcional.

Respecto a los auxiliares, Simón Viñals mantiene que uno le falló ese mismo día porque le habían puesto una guardia y no pudo encontrar alguien que le sustituyera así que decidió que eran suficientes 7 personas en vez de ocho. En todo caso la conclusión, para la Audiencia,  es que no fueron ninguno de los dos diplomados en enfermería que constaban en las comunicaciones remitidas por Simón Viñals a la secretaria de Miguel Ángel Flores.

En consecuencia, de las ocho personas contratadas por Diviertt para el servicio sanitario sólo fueron, finalmente siete, los dos doctores Viñals, Cecilio Page (auxiliar sanitario jubilado de 80 años de edad ) y los cuatro técnicos de las ambulancias, teniendo que ausentarse un técnico y un conductor de las ambulancias cuando había que hacer un traslado de algún paciente a un hospital, lo que había sucedido cuando llevaron a tres de las víctimas al botiquín.

En cuanto a la avanzada edad del Doctor Simón Viñals, la Sala considera que las afecciones propias de su avanzada edad incidieron en su función de responsable del servicio sanitario del evento  y que esta circunstancia debería haber sido tenida en cuenta tanto por Miguel Ángel Flores que le contrataba, como por el propio Simón Viñals que, por su larga experiencia debería haber valorado las muy diferentes situaciones que se podían producir en este tipo de actos .

LOS OJEADORES QUE NADIE VIO

Explica Simón Viñals que en otros eventos de Diviertt en el Madrid Arena había contado con “ojeadores”, personal que se presentaba al inicio del evento y eran 10 ó 12 chicos y chicas a los que él les explicaba que tenían que circular por el recinto de dos en dos y si observaban a alguna persona echada, tumbada, indispuesta o caída en el suelo, informarle de que podían acompañarle a la enfermería. Después de las instrucciones les daba unos chalecos e iban a hacer su función. Asegura que en esta ocasión no les llevaron estos chicos, que se los mandaba habitualmente Diviertt.

En los planos que aportó Miguel Ángel Flores a las actuaciones en relación con la ubicación del personal en el pabellón, efectivamente aparecen los símbolos de los denominados “ojeadores” pero parece que no los vio nadie en el recinto.

En los datos del evento que la secretaría de Miguel Ángel Flores envía a Francisco del Amo (Madridec) sí consta que habría “personal especialmente formado para detectar cualquier tipo de incidencia que ocurra en el recinto para que la comunicación con el servicio médico sea inmediata y eficaz. Este personal estará integrado por 9 técnicos y 1 coordinador, que serán previamente asesorados por el Servicio Médico”  PERO este punto se elimina cuando se realiza el comunicado del evento a la Delegación del Gobierno, Policía Municipal y otros organismos oficiales. 

Por lo tanto, en cuanto a estos “ojeadores” o informadores, de las declaraciones prestadas en el acto del juicio se desprende que si bien en otros eventos parece que, como afirma Simón Viñals colaboraron con el servicio sanitario a los efectos indicados, en este, para el cual parece que podrían haber sido de utilidad, no estuvieron.  Por ello, y aunque contradicciones entre acusados y testigos sobre si ese día había o no ojeadores. La Sala concluye que pese a lo que consta en los comunicados con los datos del evento, y a que en otras ocasiones se dispuso, al parecer de este tipo de personal colaborador del equipo sanitario, en este evento no estuvieron.

LA ANTIHIGIÉNICA ENFERMERÍA

El Madrid Arena no tenía un espacio específico destinado a enfermería y Madridec afirma que era obligación del promotor el destinar a ello un espacio, parece que siempre se situaba en el mismo sitio. Madridec aportaba algunos efectos como sillas, biombos, camillas, pero no se hacía cargo de la dotación de la enfermería

La Audiencia constata por las fotografías aportadas por la Policía que la sala habilitada como enfermería o botiquín era una sala sin ventilación exterior más que por los conductos de aire, y sin agua corriente y por lo tanto sin lavabo o inodoro lo que, con independencia de que cumpliera o no “la confusa normativa al respecto”, parece “llamativo e incluso antihigiénico”, hasta para la atención a cuestiones livianas como por ejemplo las intoxicaciones etílicas leves.

En cuanto a la señalización de la enfermería, de las mismas fotografías se aprecia que en la pista existían varios carteles que indicaban la salida por los vomitorios a la misma, sin que, sin embargo parezca que en los pasillos y diferentes plantas del pabellón la señalización del botiquín fuera correcta puesto que varios de los lesionados señalan que les fue difícil o imposible encontrarlo.

Cabe destacar la siguiente conclusión de la Audiencia: “Pese a que dicho habitáculo pueda ser más o menos adecuado para una correcta atención sanitaria y que Miguel Ángel Flores y Simón Viñals, pese a sus quejas lo admitían y Madridec no habilitaba un recinto adecuado para ello, amparada seguramente en la falta de inspecciones del pabellón por su carácter de inmueble perteneciente al Ayuntamiento, no resulta acreditado que esto haya tenido incidencia alguna en el resultado producido”

EL MATERIAL DEL SERVICIO MÉDICO

La Audiencia considera que, a pesar de que no se conoce si efectivamente todo lo que aparece en el referido listado estaba dentro de los maletines como mantienen los acusados puede ser que fuera así, y que, en cualquier caso tenían a su disposición, por la afortunada decisión del empleado de la empresa de ambulancias, una UVI móvil con todo tipo de material, no resultado acreditado que faltara ningún tipo de material necesario para atender a las víctimas, siendo lo relevante si se utilizó el mismo y de qué manera, por lo que no existe prueba de que el servicio médico no contara con material adecuado para atender a los perjudicados ni de que ello haya influido en el resultado producido.

EL MÉDICO SIN SEGURO DE RESPONSABILIDAD CIVIL

Simón Viñals reconoce que él no tenía contratado seguro de responsabilidad civil para esa noche. Declara que como le contrataba Diviertt suponía que estaba bajo el ámbito de su dependencia y que le cubría el seguro de Diviertt.

La asesoría jurídica del Colegio Oficial de Médicos de Madrid indica que dicho Colegio no tiene contratada una póliza colectiva de responsabilidad civil que cubra a todos los colegiados, los cuales, a partir del 1 de enero de 2005 deben contratar su propia póliza de responsabilidad civil. Por ello, resulta probado es que ninguno de los dos médicos acusados tenía seguro propio que cubriera su posible responsabilidad civil derivada de su actuación en los presentes hechos.

EL SAMUR

En Samur no tuvieron conocimiento oficial de que se iba a celebrar el Thriller Music Park la noche de los hechos.   Era un evento para el que, en aquel momento,  no se requería el servicio de asistencia sanitaria municipal, porque tenía su cobertura sanitaria privada

El Samur tuvo conocimiento del evento de forma extraoficial porque se recibió un estadillo de policía, y, de manera preventiva, se dieron una vuelta por el evento para ver que estaba todo normal. Durante la noche mandaron dos unidades y resultó muy eficaz porque los tiempos de respuesta fueron rápidos. Habían tenido varias peticiones de asistencia por cortes, hipotermias, intoxicaciones etílicas en los alrededores.

Los testigos del Samur explican que por su protocolo en un evento de este tipo se prevé  la presencia de hasta tres unidades de soporte vital básico, compuesta cada una de ellas por dos técnicos.

Por lo tanto, concluye la Audiencia, en el presente caso el servicio médico lo componían siete personas, entre ellas dos médicos y cuatro técnicos, no se entiende que, en cuanto al número, que el personal fuera, ya desde el principio, y en relación con la previsión de Simón Viñals, dentro de un desarrollo normal del acto, insuficiente para el evento, sin perjuicio además de la consideración de la edad de dos de sus componentes, el doctor Simón Viñals y Cecilio Page.

La actuación de los miembros del servicio médico cuando se produjeron los hechos y  tuvieron que atender a los víctimas, será objeto de otro escrito….

 

Ana Belén Almécija Casanova

Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑