Madrid Arena (11) Aglomeraciones en el control de acceso. La apertura de puertas que eran salidas de emergencia para agilizar la entrada. Vomitorios, puertas y escaleras cerradas al tránsito de los asistentes.

vomitorios-cerrados                                                 IMAGEN DE EL PAÍS, FUENTE RTVE

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Toda la información que ha servido para realizar este escrito está extraída única y exclusivamente del texto de la Sentencia publicada en  www.poderjudicial.es

AGLOMERACIÓN EN LA ENTRADA Y AGILIZACIÓN DEL CONTROL DE ACCESO

En cuanto al control de acceso, de la declaración de la mayoría de los testigos, tanto respecto al personal seleccionado por Kontrol 34 en relación con el DNI y control de la edad de los asistentes, como respecto al de los vigilantes de Seguriber, se desprende que la requisa de bolsos, mochilas, etc. a los asistentes se hizo de manera muy irregular, dejándose de hacer por completo en los momentos de mayor afluencia en la entrada y tampoco se pidió a los asistentes, salvo en escasas ocasiones, su documentación a efectos de verificar su edad. Todo ello se comprueba por la Audiencia, con el visionado de las imágenes que constan en autos.

El hecho de no solicitar la exhibición del DNI a los asistentes permitió que pasaran menores de edad. Algunos testigos, pocos, que refieren que sí se les pidió el DNI, declaran haber presentado el de otras personas y que se les dejó  pasar… Tampoco, salvo alguna excepción, se registraron los bolsos y mochilas que muchos de los testigos llevaban. Ello posibilitó que algunos de los asistentes introdujeran bebidas alcohólicas en el recinto, entre otros objetos prohibidos.

La Audiencia, observando las grabaciones comprueba que en un principio los vigilantes de Seguriber hacen correctamente la requisa, apreciándose cómo paran a los asistentes y les cachean o registran los bolsos o mochilas. Sin embargo, a partir de la 1’58 horas aproximadamente, se ve en las imágenes que hay momentos en que los vigilantes empiezan a no realizar registro alguno, incluso aunque en ocasiones podrían por no haber una afluencia excesiva de personas, y a partir de las 2’30 horas, ya no se registra porque pasa continuamente gente.  Todo ello en contra de la declaración de los vigilantes de Seguriber, que aseguran que en ningún momento se dejó de hacer la requisa a pesar de la aglomeración de gente.

La Audiencia concluye que estos hechos, el indebido control de la edad de los asistentes o que la requisa se hiciera irregular o dejara de hacerse, no tiene mayor influencia en el desgraciado resultado producido, sin embargo sí que denota un escaso control en la entrada de los asistentes, poniendo en peligro la seguridad de los mismos. 

LOS PROBLEMAS PARA MOVERSE DENTRO DEL MADRID ARENA: CIERRE DE PUERTAS, ESCALERAS Y VOMITORIOS

Paralelamente, en el interior del Madrid Arena, los controladores de acceso no habían recibido instrucciones por parte de Carlos Manzanares (Kontrol 34), Miguel Ángel Flores (Diviertt), Santiago Rojo (Diviertt) y Miguel Ángel Morcillo (Diviertt) para que cuidaran que el flujo de asistentes fuera correcto, dentro de lo posible dado el número de los mismos,  ni que no se produjeran aglomeraciones en determinadas zonas, o que no se sobrepasara el número de personas por planta que había sido autorizado.

Todo lo contrario, según concluye la Audiencia, lo que se desprende es que dichos trabajadores de control de acceso fueron ubicados en lugares por los que, para proteger las dependencias utilizadas por la empresa promotora del evento como vestuarios del personal, camerinos de los artistas o la sala habilitada como oficina de Diviertt, se impedía o dificultaba la circulación del público.

Ello supuso que se eliminara el tránsito de los asistentes por espacios del recinto que el arquitecto había considerado libres para calcular el aforo máximo permitido, el cual ya estaba seriamente comprometido por el sobreaforo.

Así, se impidió el paso por diversas escaleras de cota 11 a cota 5 y de esta planta a cota 0 con vallas, cintas, o con personal que se colocaba en las mismas a tal fin, tal como resulta de la grabación de las imágenes, pero no para controlar el flujo de asistentes de una planta a otra, como se intentó después, cuando se percataron los controladores de acceso de que se producían problemas por la excesiva aglomeración de personas en determinados lugares, sino para impedir que el público pudiera pasar por ciertas zonas.

Se bloquearon las escaleras mecánicas situadas en la zona B del pabellón, impidiendo que se bajara y subiera por las mismas a las diferentes plantas, lo que suponía un peligro ya que el público, incluso estando paradas, continuaba subiendo y bajando por ellas rompiendo las cintas o apartando las vallas que tanto el personal de Diviertt como el propio vigilante “ronda” de Seguriber, ponían para evitar que se usaran.

No había en estas escaleras, ningún controlador para informar al público de un acceso alternativo.

El precintar las escaleras o impedir el paso por las mismas por los controladores de acceso, en un edificio como el pabellón Madrid Arena en el que hay que utilizarlas para ir de una planta a otra, supone un incremento evidente del público que tenía que utilizar el resto de las escaleras, teniendo en cuenta además que se entraba por la planta superior y que la pista estaba en la inferior de las tres existentes e implica, sin duda, una gran dificultad para el tránsito de una a otra planta.

Pero, además, se cerraron o impidió el paso del público por varios de los denominados vomitorios de cota 0 que son los pasillos que unen la pista con las islas en las que están las escaleras y el anillo circular que rodea la primera. 

A pesar de la declaración de los acusados, que en muchos casos niegan que hubiera vomitorios cerrados, nadie asume haber dado esa orden o saber quien los cerró,   de la prueba practicada resulta acreditado que muchos vomitorios estuvieron cerrados durante todo o parte del tiempo que duró el evento, y que los acusados lo supieron y quienes podían hacer algo para evitarlo lo consintieron.

Se considera probado que de los ocho vomitorios que existen en la cota 0 del pabellón, en la que se encuentra la pista sólo estuvieron abiertos durante todo el evento dos, el central, donde se produjeron los hechos, y el contiguo por la derecha. Y hay que tener en cuenta que los vomitorios estaban considerados por el plan de autoprotección como vías de evacuación y su cierre supone, además, una extraordinario obstáculo para entrar y salir de la pista en la que se hacía el espectáculo que los asistentes habían ido a presenciar, y una lógica y gran acumulación de personas en los pocos que estaban disponibles. 

Las declaraciones de los asistentes no son precisas ni coincidentes en cuanto a si los vomitorios por los que se accedía a la pista estaban cerrados y cuáles puesto que existen diferentes versiones sobre ello, lo que -a opinión de la Audiencia- resulta lógico puesto que los jóvenes iban a una fiesta y no a practicar una inspección y lo que han hecho es recordar, con posterioridad al suceso, lo que al respecto vieron.

En cualquier caso de sus declaraciones sí se desprende la existencia de  accesos (puertas, pasillos, vomitorios) cerrados bien con cintas, con vallas o con personal de seguridad, y que en un recinto como el Madrid Arena, que, como dice uno de los testigos  es, al menos para alguien que no lo conoce, un lugar lleno de puertas y pasillos, la sensación era que, prácticamente, el único acceso que a primera vista estaba evidentemente abierto para el público y comunicaba con las escaleras que también lo estaban era el vomitorio central de la zona A en el que ocurrieron los hechos.

APERTURA DEL PORTÓN DE COTA CERO Y DE LAS PUERTAS DE CRISTAL

A medida que se acercaba la hora de la actuación del DJ Steve Aoki, la acumulación de gente en el control de acceso, en la cota 11, que era la prevista como entrada principal en los planos, aumentaba.

Ante esta acumulación de personas, se considera como hecho probado que Miguel Ángel Flores (Diviertt), Santiago Rojo (Diviertt), Miguel Ángel Morcillo (Diviertt)  y Francisco del Amo (Madridec) decidieron modificar el lugar de acceso disponiendo que se efectuara por sitios diferentes al establecido, sin valorar, como era su obligación, la incidencia que ello iba a tener en el interior del pabellón dado el estado que el mismo se encontraba como consecuencia del exceso de personas que asistían al evento. 

Sobre las 2’20 horas, Francisco del Amo (Madridec)  llamó por teléfono a José Antonio Díaz Romero, empleado de Seguriber que desempeñó, durante el desarrollo del evento, la función de jefe de equipo del servicio ordinario de seguridad que prestaba dicha empresa, para que ordenara al vigilante del portón de cota 0 que lo abriera cuando se lo indicara Santiago Rojo (Diviertt), lo que así hizo José Antonio Díaz Romero, dándole instrucciones para ello al vigilante del portón, quien siguió dicha orden cuando Santiago Rojo se personó, sobre las 2’28 horas en el portón.

Tras ello, se procedió por indicación de Miguel Ángel Flores (Diviertt) y Miguel Ángel Morcillo (Diviertt) a la retirada de las vallas situadas en la Explanada de Cristal para conseguir que el público accediera al pabellón por sitio diferente de las puertas de cota 11, y los asistentes fueron dirigidos para entrar por el portón de cota 0 directamente a la pista, colocándose las vallas de forma que impedían el acceso por cota 11. Posteriormente, se volvió a permitir la entrada por dicha cota.

De esta forma tras pasar el portón de cota 0, entraron por ese lugar, durante cerca de 28 minutos y de forma constante una ingente cantidad de jóvenes, a los que además se impedía por Santiago Rojo y otras personas de la organización desviarse por el anillo que circundaba la pista, situándose para ello en el acceso al mismo, primero el propio Santiago Rojo quien les indicaba la dirección a la pista, colocándose después vallas y cintas para impedir el paso, y cerrándose finalmente el portón de sectorización lo que imposibilitaba el acceso al anillo por ese lugar.

Además, y con el mismo fin de agilizar la entrada de los jóvenes al recinto, poco después de que se hubiera permitido nuevamente la misma por cota 11, a las 3’09 horas, Miguel Ángel Morcillo abrió las puertas de cristal, situadas en el denominado Muelle Mónico, consideradas también vías de evacuación, que se encuentran en la planta intermedia, cota 5, desviándose esta vez el acceso de los asistentes hacia ese lugar, lo que produjo que el público pretendiera bajar a la pista a través de las escaleras más cercanas al lugar en el que se produjeran los hechos y la saturación, en consecuencia de la isla del sector A de cota 0 y del vomitorio central.

Lo anterior se realizó sin tener en cuenta no sólo que el portón de cota 0 y las puertas de Muelle Mónico eran salidas de emergencia y que por lo tanto no se podía entrar por esos lugares, sino también que, como consecuencia del exceso de público, del cierre de los vomitorios y del escaso y defectuoso control de acceso del público a las diferentes plantas a través de las escaleras, la pista se encontraba saturada así como que la entrada de los asistentes por el portón de cota 0 directamente a la misma provocaba una situación imposible ante la aglomeración de personas en la pista y la dificultad de salir por los escasos accesos por los que ello era permitido lo que se agravó con la entrada de público por las puertas de cristal del Muelle Mónico.

Ana Belén Almécija Casanova

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