Condena a promotor por delito de estafa si sabe que hay sobreaforo en el local y que la fiesta no va a ser tal y como se ha publicitado. Absolución del titular del recinto.

A raiz de la Sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso Madrid Arena, conviene recordar otras resoluciones que han condenado penalmente a promotores y titulares de recintos por las circunstancias en las que transcurrieron lamentables eventos que organizaron.

Hoy examino la Sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba de fecha 18 de junio de 2003 en la que se condena  a los promotores de una fiesta de fin de año como autores de un delito continuado de estafa, que absorbe el delito de falsedad en documento privado, sin concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, a la pena de un año y once meses de prisión, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, al pago por partes iguales de las costas, sin incluir la acusación particular, y que conjunta y solidariamente deben indemnizar a los afectados por los perjuicios derivados de la estafa.

Los promotores de un evento de fin de año alquilaron una sala en un Hotel para llevarla a cabo. En aquel caso hubo diferentes conductas que han sido tenido en cuenta para considerar que merecían el reproche penal:

  • Publicidad engañosa: En la  publicidad de la fiesta se decía entre otras cosas que había 1600 m2 de salón, guardarropa, servicio de limpieza durante toda la noche, 5 barras libres, canapés, sandwiches y medias noches, bolsa de cotillón y sorpresas. En el anuncio constaba que el precio de la fiesta sería de 40,87 €.  Sin embargo, durante la fiesta ni se habían entregado las bolsas de cotillón prometidos, ni se servían los canapés, sanwiches y medias noches, que también se ofertaban en la publicidad.  El acceso a la barra para obtener una consumición era imposible para la mayoría formándose largas colas para obtenerlas, porque el espacio dedicado a esta finalidad era totalmente insuficiente y los camareros escasos y sin experiencia. Muchos de los asistentes desistieron de conseguirlas dado el tiempo que hubieron de esperar.El guardarropa resultó asimismo enseguida rebasado. Las perchas se acabaron de inmediato y no pudieron muchos dejar sus ropas.
  • Sobreaforo: Respecto de las entradas, habían sido autorizadas por la Junta la emisión de 1.140 entradas pero ellos,  encargaron tres series de entradas con la numeración de 1 a 1.200 cada una con lo que el total de las numeradas ascendía a 3.600.
  • Falsedad documental: Las entradas que excedían del aforo autorizado las sellaron los acusados, de manera que no ha podido determinarse, con un sello del citado organismo, que se proporcionaron para tal finalidad, dándoles así apariencia de autenticas y aprobadas por la autoridad competente, confundiendo así a los futuros compradores que las adquirían confiados en su su legalidad.

LA ESTAFA

“Con la idea preconcebida de no cumplir lo prometido mediante la publicidad y de la inexactitud de lo ofertado y a sabiendas de que tal número de personas, no sólo no se desenvolverían cómodamente, sino que tan siquiera cabrían materialmente en las dependencias del establecimiento alquilado, comenzaron a vender entradas por encima del aforo autorizado”

Llegado el día de la fiesta, la noche de fin de año, sobre las  1,45 horas se había llenado totalmente las dependencias arrendadas y fuera, haciendo cola para entrar esperaban unas 800 personas. En el interior apenas podían moverse los que habían podido acceder.

“La situación se hizo insoportable. El interior se hallaba totalmente repleto de público, muchas personas pretendieron salir y no podían. Se produjeron desvanecimientos y escenas de angustia, debidas al agobio del ambiente”

AVISO A LA POLICÍA NACIONAL Y DESALOJO

Vista la situación, un empleado del Hotel , avisó a la Policía Nacional sobre las 2,30 horas. Comprobada por el Jefe de la dotación que el número de asistentes sobrepasaba en gran medida el limite autorizado, 1140 personas, así como las que aún no habían podido entrar en el hotel, decidieron en un primer momento para evitar incidentes mayores, continuar con la fiesta, pero ante la imposibilidad material para ello y el riesgo fisico que suponía para las personas que se encontraban ya en el interior tal aglomeración de personas, acordaron la suspensión definitiva sobre las 6 horas.

Uno de los organizadores habló por megafonía, informando que procederían a devolver el dinero de las entradas.

LOS DISTURBIOS

Comenzando el desalojo, en el trascurso del mismo se produjeron por grupos de personas incontrolados destrozos en las instalaciones del Hotel y en el equipo de música y sonido. Igualmente y aprovechándose de esta situación, individuos cuya identidad no se ha podido determinar asaltaron el ropero y sustrajeron prendas de abrigo y objetos personales de otros asistentes a la Fiesta

CONDENA A LOS PROMOTORES, ABSOLUCIÓN DE LOS TITULARES DEL RECINTO

Concluye la Sentencia que los organizadores de la Fiesta actuaron con absoluta autonomía e independencia y desvinculados de la propietaria del Hotel a la que, ciertamente, abonaron el precio del arrendamiento sin que esa circunstancia no puede sirva de sustento a la teoría del riesgo que apoyaba el ministerio Fiscal.

Se cita la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de  23-2-2001 que no acoge la pretensión de declaración de responsabilidad civil subsidiaria, en base al art. 120.4 CP, señalando que la relación jurídica existente como consecuencia del contrato de arrendamiento no es de dependencia, de realización de actividades por cuenta o beneficio de los titulares, sino una relación jurídica consensual, reciproca, bilateral y en plano de igualdad, generadora de derechos y obligaciones para ambas partes.  En base a ello se absuelve al Hotel de la responsabilidad civil subsidiaria que se le imputaba por el M. Fiscal.

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