Sentencia por la caída de una viga de la carpa en el Oktoberfest 2016 (Zaragoza). Archivo para dos acusados y absolución del resto tras el perdón de la víctima y la admisión de los hechos: deficiente montaje de la estructura debido a la falta de piezas

El sábado 8 de octubre de 2016, poco antes de las 23.00 horas del primer día de las Fiestas del Pilar, se produjo un grave accidente cuando una viga del techo de la carpa de la fiesta de la cerveza ubicada en el barrio Valdespartera de Zaragoza cayó sobre una mujer que se encontraba en el recinto hiriéndola gravemente. La carpa en la que ocurrieron los hechos tenía un aforo máximo de 3.057 personas y en aquel momento había unas 1.200 que fueron desalojados tras el suceso.

Como consecuencia de la caída de la viga del techo, la víctima, de 37 años, sufrió traumatismo cranoencefálico y rotura de la base del cráneo y actualmente tiene graves secuelas que van desde la incapacidad permanente total para su profesión habitual hasta la reducción de sus expectativas en otras actividades «lo que genera daños morales y patrimoniales, aparte de gastos de asistencia sanitaria futura».

En un principio el juicio oral se abrió contra el concejal, el jefe de la Oficina Económica-Jurídica del área de Servicios Públicos y Personal del Ayuntamiento de Zaragoza, el propietario de la carpa y el ingeniero que firmó el certificado final de obra. El Fiscal únicamente acusaba al dueño de la carpa y al ingeniero. No se acusó ni por la acusación pública ni por la particular al trabajador que participó en el montaje de la instalación ya que sí comunicó a su jefe que faltaban piezas. En cuanto a las responsabilidades civiles se demandaban a la empresa Infraestructura y Desarrollo de Espectáculos y Acontecimiento SL, a las aseguradoras Axa, Mapfre y Zurich, así como al Ayuntamiento de Zaragoza.

El auto de apertura de juicio oral indicaba que el accidente  se produjo porque hubo un deficiente montaje de la estructura debido por la falta de piezas. Esta circunstancia, en su opinión, la conocía perfectamente el dueño de la carpa, y, además, no fue advertida por el ingeniero contratado por este para certificar la obra. También se responsabilizaba al concejal y al jefe de la Oficina Económico-Jurídica de Servicios Públicos y Personal, a los que reprochaba que no hubiera “ningún técnico municipal que revisara la solidez, correcto montaje de la estructura, mantenimiento e integridad de la misma”“Hubo, en fin, una ausencia total y grosera de inspección sobre este particular tan trascendente para la integridad de la víctima” 

Un informe pericial propuesto por las defensas y que ha sido tenido en cuenta para la Sentencia señalaba que «la causa claramente más probable del arranque de la pieza de soportación y sus remaches, que provocó el desprendimiento de la correa y el accidente, fue el mal estado de los remaches de dicha pieza de soportación». A ello añadía que «el deterioro y el mal estado de la misma era difícilmente perceptible por los acusados, quienes no la colocaron, y a la distancia del suelo en la que se hallaba obstaculizaba o impedía su comprobación».

En un auto dictado el  3 de mayo, el magistrado del juzgado de lo Penal nº2 de Zaragoza decretó el archivo definitivo de la causa abierta contra el concejal  y contra el jefe de la Oficina Económica-Jurídica del área de Servicios Públicos y Personal del Ayuntamiento de Zaragoza al haberse retirado la acusación que pesaba contra ellos. La mujer, víctima del accidente y personada como acusación particular, retiró las acciones penales y civiles perdonando a los acusados y solicitó al juez ser apartada de su condición de acusación particular.

En cuanto al resto de los acusados y los responsables civiles directos y subsidiarios, en la primera sesión del juicio que se celebró el 14 de mayo se llegó a una Sentencia de conformidad en la que pese a que eran conscientes de que faltaban vigas y de que no se habían repuesto las piezas rotas de la carpa han sido absueltos. La víctima también decidió perdonarles y la Fiscalía decidió llegar a un acuerdo con los encausados, con la condición de que estos admitieran los hechos.

La conformidad conllevó que el delito inicial de lesiones graves por imprudencia fuera sustituido por uno de lesiones menos grave que, sumado a que la víctima decidió retirar su acusación particular tras ser indemnizada por las aseguradoras Zurich, Mapfre y Axa hizo que la responsabilidad penal de ambos se extinguiera y de ahí que hayan sido absueltos, a pesar de la admisión de los hechos.

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