Los puntos de información y atención a personas afectadas por la violencia sexual (lilas, violetas, morados, antiacoso…)

Los puntos de información y atención a las personas afectadas son el punto de referencia en el ámbito de la violencia machista y de violencias sexuales en la actividad de ocio de que se trate. Estos puntos de información han de estar implantados por el organizador del evento ya sea público o privado y deben ser parte de un Plan contra la violencia sexual y  estar integrados en el Protocolo operativo de actuación.

La violencia sexual – como otro tipo de delitos, como los de odio- tiene unas características muy concretas que requieren una sensibilidad hacia el problema y un  trato especializado que de no recibirse puede hacer aumentar la cifra negra,  revictimizar – comprometiendo por tanto la recuperación de la persona afectada-  y/o provocar que un procedimiento penal no llegue a buen fin.  Por ello, deben estar en todas las actividades de ocio, profesionalizarlos y darles la importancia que merecen ya que la ayuda que desde allí se presta a los asistentes es esencial para garantizar su bienestar.

A continuación expongo algunas cuestiones que pueden tenerse en cuenta para establecer un buen punto de atención, siguiendo las indicaciones que propone el Protocolo de seguridad contra las violencias sexuales en entornos de ocio del Departament d’Interior de la Generalitat y añadiendo algunas otras cuestiones que por mi experiencia considero relevantes.

Los puntos de atención no pueden ser una mesa o una carpa que funcione al margen del evento, sino que son parte de él y por tanto han de estar coordinados con el resto de los agentes: seguridad pública, privada, atención sanitaria…  Dentro de un Festival, por ejemplo, han de poder tener también contacto directo con alguien de la organización por si hay alguna necesidad de avituallamiento, suministros, etc.

Soy partidaria de una denominación del punto que haga sentir cómodo a cualquier persona que necesite ayuda. Pongámonos en el lugar de una persona que haya sufrido violencia sexual y reflexionemos si vendría o no a pedirnos auxilio en caso de necesitarlo. La imagen que se desprende del punto es esencial para difundir que allí atendemos a todas las personas afectadas sin distinción alguna por ninguna condición.

Por ello, me parece muy acertada la denominación que se utiliza aquí, por ejemplo:

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Han de estar distribuidos por lugares estratégicos de los espacios de ocio, muy bien señalizados, visibles, accesibles para personas con discapacidades y con un espacio reservado – en el mismo punto o en otro lugar del recinto-  tranquilo y confortable para acoger y atender adecuadamente las personas agredidas o acosadas.

Se tiene que garantizar, en la medida de las posibilidades, que tanto estos puntos de información y atención como el resto de servicios de seguridad y prevención, y el punto sanitario, estén próximos por si hay que prestar servicios de manera coordinada o conjunta.

Su ubicación ha de estar señalizada en el mapa del recinto igual que el resto de servicios. Si la actividad dura más de un día, es recomendable que estén en el mismo lugar.

Las redes sociales nos ayudan a difundir su existencia, sus funciones y su ubicación, por lo tanto el departamento de comunicación es nuestro aliado.

Es recomendable que en su punto de información y atención haya un mínimo de 3 personas como mínimo. Idealmente una de ellas debe ser la responsable del punto y con un perfil profesional en titulaciones como psicología, pedagogía, trabajo social, educación social, criminología o similares, pero siempre que hayan recibido formación en materia de género, violencia de género y violencia sexual.  Esa formación les permitirá atender debidamente a las posibles personas afectadas, ámbito en el cual no entro en este escrito.

Estas profesionales se pueden hacer acompañar de personas no profesionales pero siempre formadas que tendrán funciones de apoyo en tareas especialmente de sensibilización e información.

Todas las personas que están en el punto deben estar debidamente contratadas o en su caso contar con un seguro de voluntariado, etc

Cuando sea posible y necesario, se puede complementar las labores que se realizan desde el punto con parejas de agentes itinerantes con funciones similares a las del personal del punto que, además, podrán detectar posibles conductas o situaciones de riesgo en los espacios que se indiquen y, si es necesario, realizarán tareas de acompañamiento a las personas afectadas hasta el punto de atención o espacio reservado.

También es recomendable que todas las personas que están en el punto, así como las parejas itinerantes, reciban una formación específica sobre cómo funciona un evento de las características de que se trate, para que conozcan cuáles son las funciones, competencias y responsabilidades de los diferentes agentes que allí trabajan: seguridad pública, privada, controladores de acceso, etc.

Además, hay que entender que los puntos de atención son “refugio” y por tanto las cuestiones que allí se resuelven muchas veces van más allá de atender a personas que han sufrido violencia sexual. Hay que saber cómo gestionar determinadas peticiones de información o de ayuda tratando debidamente a los asistentes y a los trabajadores del evento.

Las personas del punto de información y atención y los agentes itinerantes, tienen que actuar con calma y asertividad. Es importante que mantengan la confidencialidad de todo lo que allí ocurra. Deben hacer saber a la persona agredida que se respetará siempre su voluntad de denunciar o no los hechos y que la prioridad es atender sus necesidades, ofrecerle una escucha activa y sin juicios de valor y le tienen que dar el apoyo emocional y físico adecuado.

Asimismo, con la debida coordinación con el resto de agentes y en activación del protocolo, deben tener claras cuáles van a ser sus funciones si ocurriera algún caso de violencia sexual. Quién va a intervenir, a quién se va a llamar, cómo se va a contactar con los agentes que intervendrán, etc…

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Es esencial que los puntos dispongan de material por escrito sobre los recursos de la red especializada de violencia que corresponda a su municipio. A ser posible la información debe estar también en inglés, ya que muchas veces los asistentes a los eventos son turistas que no pueden quedar desamparados en caso de necesitar ayuda.

En las reuniones preparatorias y previas a la celebración de la fiesta o actividad de ocio deben intervenir todos los actores participantes en su organización por lo tanto, también las personas responsables de los puntos de información y atención a las personas afectadas.

Los responsables de los puntos de información y atención a las personas afectadas deberían poder disponer del número de teléfono del responsable policial que corresponda para garantizar una coordinación adecuada ante posibles situaciones de violencia sexual.

Se tienen que procura que hay a un retorno de todo lo que haya ocurrido durante el evento y organizar también reuniones conjuntas con posterioridad para poder  valorar el funcionamiento del Protocolo, las intervenciones y los servicios hechos, analizar las agresiones detectadas y compartir cualquier información que se considere oportuna.

Anna Almécija

annaalmecijasp@gmail.com

PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA EN ESPACIOS DE OCIO

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