Más sobre los derechos de los menores en conciertos y festivales.

La experiencia nos enseña que los procedimientos sobre el acceso y la permanencia de los menores en los eventos multitudinarios siguen siendo mejorables y hago referencia en este escrito a algunos ejemplos reales vividos o que están expuestos en las webs de los conciertos o Festivales:

  • Los progenitores, tutores y acompañantes de los menores siguen firmando hojas con este tipo de contenidos, como si los menores carecieran de derechos en caso de sufrir daños o perjuicios:

Que eximo a la organización de cualquier responsabilidad derivada del acceso del mencionado menor al espectáculo arriba referenciado, así como también cualquier otro perjuicio, daño y/o responsabilidad que pueda sufrir el menor.

  • Otro ejemplo, de los muchos que hay.

Que, en virtud de todo lo anterior, en mi propio nombre y representación y la que ostento sobre el/los menores, exonero de cualesquiera responsabilidad a la sociedad organizadora  por cualquier daño directo o indirecto que pudieran ser causados por terceros a los menores  (…) 

  • Seguimos leyendo en las hojas de autorización o de acompañamiento que si no encuentran al progenitor o acompañante, lo que harán con el menor será expulsarlo. (de difícil encaje con “el interés superior del menor” como criterio a seguir que comentaré más adelante)

En el interior del recinto, la no localización del padre o representante legal del menor conllevará su expulsión, quedando exonerada la Promotora de su custodia o cuidado.

  • Un Festival infantil de Ciudad Real – y por poner solo un ejemplo-  sigue teniendo en su web la autorización por la cual piden a los asistentes que firmen que conocen la normativa de acceso de Cataluña, lo cual está muy bien porque el saber no ocupa lugar, pero nos indica el poco conocimiento de la normativa aplicable al evento de quien ha redactado el documento, lo cual es preocupante tratándose de un espectáculo infantil.

Declaro que conozco y acepto el contenido del artículo 53 del Decreto 112/2010 del 31 de  agosto por el que se aprueba el Reglamento de espectáculos públicos y actividades recreativas

  • Los menores que por edad no pagan por acceder siguen muchas veces sin constar en ningún sitio a efectos de aforo (ni a efectos de responsabilidad si algo pasara):

“no hace falta entrada para las menores, basta con que accedan al concierto con el adulto que les acompaña que sí debe llevar entrada”

  • Allí donde todos los menores pagan la entrada como si fueran adultos se encuentran recintos que para nada responden a sus necesidades.  Necesidades básicas, a veces derechos fundamentales, que deberían estar cubiertos tanto en espectáculos gratuitos como de pago. De nuevo, expongo solo un ejemplo:  si en cualquier concierto se encuentra el cartel de que “Los niveles sonoros en el interior de este local pueden lesionar seriamente el oído”  (cartel de advertencia que es obligatorio en algunas CCAA como en Cataluña cuando el concierto supera determinados decibelios)y en el evento no se ha previsto la posibilidad de adquirir tapones, o si no hay préstamo de cascos o si la organización no sabe identificar zonas diferenciadas según el impacto acústico es que los intereses del menor como asistente – y hablo de salud, no de comodidad o capricho- no han sido tenido en cuenta.
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Buena práctica

 

  • Sigue habiendo multitud de eventos donde no se identifican a los menores con pulsera, por lo que en caso de que se pierdan será más complicado localizar al adulto que le acompaña. De nada sirve la hoja de autorización/acompañamiento que te hacen firmar en la entrada- allí donde la hacen firmar- si el menor no está relacionado de ningún modo con esa hoja  (es decir, si tengo 500 hojas de autorización/acompañamiento de menores donde pone los datos de los padres y del menor, pero no sé el nombre del menor que hemos encontrado perdido, desmayado, etc.  de poco sirve)
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Buena práctica

 

  • Lamentablemente sigue habiendo eventos en los que los menores que por normativa se permite que vayan sin acompañante (16-17 años habitualmente) no son identificados como tales – o diferenciados de alguna manera de los mayores de edad- a los efectos de que no se les venda alcohol en la barra.   Y eso dando por hecho que los menores hasta 15 años al tener que ir acompañados  – dependiendo de la CCAA-  no van a consumir…

 

  • Finalmente, y como recordatorio de buenas prácticas hay que añadir que cuanta más información tenga por anticipado el asistente, mejor, y más si vas con niños pequeños.  Saber si se va a permitir la entrada de cochecitos, si hay consigna para dejarlos, si hay sala de lactancia (ubicada en el espacio más tranquilo posible), posibilidad de calentar biberón, etc…

 

Cuando se plantean algunas de estas cuestiones la objeción fácil que escucho es que hay espectáculos que no están pensados para niños y el problema es de quien los lleva. Sin duda, en algunos casos es así, pero allí donde la Ley permite que sí asistan menores hay que hacer un esfuerzo y superar el adultocentrismo:  la música y la cultura no son patrimonio exclusivo de personas de una edad determinada y un evento realmente inclusivo debe contemplar también el derecho de todos de acudir a él (de niño, de joven, de adulto y de anciano) y de disfrutarlo con toda las garantías y sin que su integridad se vea dañada.

A todo lo esencialmente procedimental u operativo hay que sumar el grave desconocimiento que existe sobre la normativa aplicable. Y hemos de advertir que algunas veces las propias Leyes no ayudan a clarificar la situación, especialmente para los que no sean juristas.  Tomo como muestra la Ley 10/217, de 27 de diciembre, de espectáculos públicos y actividades recreativas de Galicia, que en lugar de concretar, edades y actividades – como sí hacen otras leyes autonómicas de espectáculos- remite genéricamente a lo que diga otra normativa…

Artículo 16. Protección de las personas menores de edad.

1. Con carácter general, el acceso de las personas menores de edad a establecimientos abiertos al público, espectáculos públicos y actividades recreativas, así como las condiciones para poder participar en los mismos, están sujetos a las limitaciones y prohibiciones previstas en la normativa reguladora de la protección integral de la infancia y adolescencia y demás legislación aplicable por razón de la materia y, en particular, a las reguladas en la normativa vigente en materia de prevención del consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y sustancias ilegales en personas menores de edad, siendo aplicable el régimen sancionador que, en cada caso, resulte de aplicación.

Hay que recordar que en cuanto a la edad de los menores para poder acceder a los distintos eventos musicales, culturales, etc vendrá determinada por la correspondiente Ley de  espectáculos de la Comunidad Autónoma pero además existe una Ley Orgánica aplicable a nivel estatal, la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, que recoge esta política de inclusión, al establecer en su artículo 7.1 que: “Los menores tienen derecho a participar plenamente en la vida social, cultural, artística y recreativa de su entorno, así como a una incorporación progresiva a la ciudadanía activa”

Esa misma Ley determina en su artículo 2 el criterio que debe regir en todas nuestras acciones y decisiones: el interés superior del menor   “Todo menor tiene derecho a que su interés superior sea valorado y considerado como primordial en todas las acciones y decisiones que le conciernan, tanto en el ámbito público como privado” 

Ese interés superior del menor nos ha de guiar siempre y nos ampara cuando a veces hemos de tomar decisiones incluso en contra del criterio del progenitor o adulto acompañante respecto a la ubicación en el evento  (por ejemplo: niños detrás del antiavalancha, al lado de altavoces, etc.) o cuando la ratio adulto/menor no es la adecuada (profesor/madre/monitor… que pretende ir al concierto con 25 niños)

La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 de las Naciones Unidas (ratificada posteriormente por España en 1990 y que encuentra su antecedente en el artículo 7 de la Declaración de los Derechos del Niño de 1959) establece en su artículo 31 que: Los Estados partes reconocen el derecho de los menores a “participar libremente en la vida cultural y en las artes” […] “en condiciones de igualdad”.   Reconocimiento que fue posteriormente acogido en la Carta Europea de los Derechos del Niño: los menores “Deberán poder, asimismo, disfrutar de actividades sociales, culturales y artísticas”.

Sin embargo, el Comité sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, ha identificado que los Estados miembros han hecho – desde el punto de vista práctico-  un pobre reconocimiento de estos derechos que se desprenden del ya mencionado artículo 31 de la Convención.  En 2013, dicho organismo dictó el “General Comment No. 17 On The Right of The Child to Rest, Leisure, Play, Recreational Activities, Cultural Life and The Arts”, en el que se reafirma que los Estados parte deben respetar y promover el derecho de los menores a:

1.— Participar activamente de una vida cultural y artística. Derecho este que adquiere a
su vez un conjunto de dimensiones como son:

a) El acceso: el cual implica que los menores tengan la oportunidad de experimentar la vida cultural y artística y de aprender de esa amplia gama de diferentes formas de expresión.

b) La participación: que implica que se garanticen las oportunidades para que los menores, de forma individual o en grupo, puedan expresarse libremente, comunicarse, actuar y participar en actividades creativas, con vistas al pleno desarrollo de su personalidad.

c) Contribución a la vida cultural: abarca el derecho de los menores a contribuir con las expresiones espirituales, materiales, intelectuales y emocionales de la cultura y de las artes, promoviendo el desarrollo y la transformación de la sociedad a la que pertenecen.

2.— Fomentar las oportunidades apropiadas: Los Estados parte deben garantizar el establecimiento de las condiciones previas necesarias y apropiadas de cara a facilitar y promover el ejercicio de los derechos que se desprenden del artículo 31 de la Convención.

3.— La igualdad de oportunidades: Cada menor debe gozar de igualdad de oportunidades respecto al disfrute de los derechos que adquiere en virtud del artículo 31.

A su vez, también destaca el reconocimiento por parte de la Comisión de que el derecho de los menores a participar libremente en la vida cultural y en las artes, “requiere que los Estados se abstengan de interferir en la posibilidad de que estos puedan elegir libremente el tipo de actividades en las que quieran participar”, sin perjuicio de la obligación de asegurar su protección.

Desde el ámbito de la seguridad o de la organización de conciertos y Festivales y por mandato directo de la Ley Orgánica del 1996 y de las Leyes autonómicas aplicables que recogen también los derechos de la infancia,  deberíamos mejorar la experiencia como usuarios de los menores que acuden al evento.

Consultas, dudas, sugerencias, buenas prácticas…. podéis escribirme a  annaalmecijaSP@gmail.com

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menores en espacios de ocio (1)

 

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