Exceso del aforo y avalanchas en el concierto del “Indio” Solari en Olavarría (Argentina). Caso pendiente de juicio por homicidio y lesiones imprudentes: tres imputados.

LOS HECHOS

El 11 de marzo de 2017, el “Indio” Solari  ofreció un concierto en Olavarría, ciudad argentina en el interior de la provincia de Buenos Aires, a 400 km de la capital.  La productora del evento fue En Vivo S.A, al frente de la cual estaban los hermanos Matías y Marcos Peuscovich, quienes trabajaban con Solari desde 2008.

El aforo del evento estaba fijado en un máximo de 155.000 personas pero consta acreditado que se vendieron más de 190.000 entradas y en algunos momentos se ha llegado a afirmar que se duplicó esa cifra en cuanto al número de asistentes al recital ya que se permitió el acceso a personas que no portaban entrada (hecho denunciado en redes sociales incluso por los propios vigilantes de seguridad que trabajaron aquella noche en el evento).

Hay imágenes de la situación en las calles de Olavarría  una hora y media y media hora antes del inicio del concierto  que hablan por sí solas.

El exceso del aforo autorizado provocó varias avalanchas. Hubo varias interrupciones por motivos de seguridad: poco después de comenzar el recital, una estampida hizo que el Indio Solari ordenara encender las luces del escenario. “¿Hay alguien desmayado? ¿Qué es lo que está pasando ahí? ¡Hay gente en el piso, por favor! A ver, la gente de seguridad“.  Después de varios minutos, el recital siguió adelante, aunque el cantante ordenó detener la música varias ocasiones para calmar al público. “Si siguen empujando, se termina”  Finalmente, acabó el concierto constatando el caos que se estaba viviendo por los asistentes  “No me quedan más ganas de esto”  

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Durante el concierto fallecieron dos personas y varios heridos tuvieron que ser hospitalizados. Además, hubo situaciones de caos y desconcierto  que provocaron que se dieran por desaparecidos a muchísimos asistentes que fueron localizados durante las horas y días posteriores. En el desalojo, por una única salida,  se vivieron momentos de pánico y hubo incluso disturbios ya que no se planificó un dispositivo de movilidad adecuado a la cifra real de asistentes (véase a partir del minuto 30) 

Constaban antecedentes que permitían intuir que la complejidad del evento requería una planificación de la seguridad y las emergencias más rigurosa.  Solari congrega multitudes y reivindica tener “el pogo más grande del mundo” (véase la experiencia en el concierto de Olavarría) y afirma que “El sold out para mi público no existe, van igual y cortan la avenida que fuere y sea arma quilombo. Quieren entrar, no es un público que vos le digas esta todo vendido y se quedan en la casa, van lo mismo”    (De Tsunami- Un Océano de Gente) 

Un año antes el cantante había dado un concierto en el Hipódromo de Tandil de características similares y ante 200.000 personas donde anunció estar afectado por el mal de Parkinson. Por ello, el concierto de 2017 era especial: se especulaba que fuera el último, debido a la edad y salud del músico. Se debería haber previsto que iba a ser multitudinario y que las entradas anticipadas estuvieran agotadas no iba a evitar que sus seguidores acudieran a Olavarría.

Por parte de Solari, una consigna dada previamente al evento:  “cuidémonos entre todos”,

LAS VÍCTIMAS

Javier León y Juan Francisco Bulacio murieron asifixiados. Pero además, los peritos indicaron que no fueron asistidos a tiempo, señalando así las deficiencias del dispositivo previsto por la organización. El informe pericial sostiene que las víctimas habían consumido gran cantidad de alcohol y drogas, pero advierte que las muertes se produjeron por severos y prolongados cuadros de hipoxia.  A los dos les faltó el aire por un tiempo muy prolongado y murieron por asfixia. La cantidad de gente que había en el recital y los tumultos pudieron ser decisivos para este desenlace fatal. Lo peor es que, si hubieran sido sacados a tiempo, León y Bulacio habrían tenido una última oportunidad, pero la perdieron”

LOS IMPUTADOS

Los imputados son Marcos y Matías Peuscovich, dueños de la productora En Vivo SA, y su apoderado legal, Gustavo Zurita, encargado de contratar los servicios médicos para atender las emergencias que pudiera haber durante el evento.

El juez además, ordena que se investigue la “posible participación de delitos de orden público de los funcionarios municipales”. 

A Solari se le tomó declaración como testigo pero no se le ha imputado ya que presentó ante el Juez un contrato firmado en el que se acordaba que el músico se hacía responsable de la “organización musical y deslinda la responsabilidad de la organización y seguridad en los productores de la empresa En Vivo”.

EL RECINTO

El concierto se realizó en la finca “La Colmena”, de 570 metros de largo por 270 de ancho (150.000m2) situada en Olavarría, un pueblo de 100.000 habitantes. En un video promocional del concierto se puede ver la zona del concierto de día y vacía.

La finca es propiedad de una cooperativa agraria que estaba en concurso de acreedores, por lo que la Justicia exigió un garante para poder realizar el espectáculo, fianza que prestó el Ayuntamiento. “Se paga un alquiler por ese predio y nosotros, como Municipio, somos simples garantes de que el lugar va a quedar en las mismas condiciones después”  El Ayuntamiento además, vendió stands a los vecinos para ubicar en las avenidas principales y aprovechar la multitud para recaudar fondos.

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En el convenio firmado entre el Ayuntamiento y la empresa productora para la cesión del predio de La Colmena, se establece que la “exclusiva responsabilidad” de cualquier daño “material o moral” ocurrido durante su uso corre por cuenta de En Vivo S.A. (Chacal Producciones)”

Al recital se entraba por tres accesos, pero la salida era por un único lugar.

 

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Fuente de la imagen: La Nación

EXCESO DEL AFORO, LA ESCASEZ DE EFECTIVOS Y FALLOS EN EL PLAN DE SEGURIDAD

Para los 155.000 asistentes por la productora se contrataron a 1.300 agentes seguridad privada. Además, se contaba con 900 policías de la provincia y 300 policías  locales. Dentro del recinto había entre 15 y 18 ambulancias y 100 efectivos de personal sanitario.

Sin embargo, aquella noche no eran 155.000 los asistentes, sino que consta acreditado que se vendieron 196.032 entradas.  Según peritajes que constan en los autos, en el recinto había entre 225.000 y 245.000 personas. Un informe realizado a través de las imagénes que constan captadas desde los drones, cifraba en 400.000 el número de asistentes aunque no parece que esa cifra sea la que se esté barajando en sede judicial.

Una testigo explica “Yo compré una entrada en el mes de enero. A mí nadie me pidió entrada, no pasé controles. Siempre estuve acostumbrada a que a diez cuadras me frenen para controles, chequeos, ni cartera podía llevar porque no podía entrar ni un encendedor. Esta vez no hubo controles

Los testigos afirman que hubo fallos en el operativo de seguridad: no se visibilizaban los pasillos de evacuación,  ni había vallas que impidieran las avalanchas.

Una asistente explica que “intentaron irse del recital por la salida del fondo, es decir por el lado el rectángulo opuesto al escenario, pero se encontraron con un enorme vallado y del otro lado policías, pocos y de civil, que les decían que no iban a pasar por ahí “para no molestar a los vecinos”

LA SITUACIÓN DEL PROCESO JUDICIAL

Para el fiscal, los empresarios imputados no hicieron una correcta previsión de los riesgos del evento que además  ayudaron a generar con venta excesiva de tickets, controles laxos y un recinto que no estaba preparado para acoger a semejante masa. “Publicitaron que podía ser el último recital de Solari y debieron prever las medidas de seguridad adicionales”

El Fiscal afirma que “No había salidas laterales, ni de emergencia, no había un pasillo central que delimitara el predio para evitar que toda la gente se aglomerara en el centro del recital, lo cual es normal porque la gente tiende a precipitarse hacia el escenario para estar cerca del artista” “No había paravalanchas y estas son circunstancias que los organizadores debían prever para garantizar la seguridad de la gente que concurre al lugar”

Por su parte, para el Juez que ha resuelto proseguir el procedimiento acogiendo parcialmente las peticiones del Fiscal (quien además pedía que se acusara por estragos), no hay dudas que se superó la capacidad de espectadores en el recinto acuerdo a las fotografías incluidas al expediente. La Dirección de Bomberos indicó que la habilitación permitía que asistan unas 155.520 personas al recital, pero fue excedido en más de 200.000 espectadores.

El Juez considera que no hubo medidas de prevención como cacheos, el control de entradas para ingresar al predio o el impedimento a que se vendan bebidas alcohólicas en el evento, “pese a la vigencia de la ley 11.825 que lo prohíbe“   

En concreto el artículo 5 de la citada Ley dispone la prohibición de venta, expendio y/o suministro a cualquier título, de bebidas alcohólicas en los lugares donde se efectúen eventos de convocatoria masiva y dentro de un radio de 200 metros de dichos lugares, una hora antes y hasta una horas después del horario de desarrollo del mismo” 

Uno de los puntos destacados de la resolución – como ya he adelantado- es que se indica que se investigue a funcionarios municipales ante “la posible participación de delitos de acción pública”  Es por ello que habrá que esperar a que el proceso continúe para saber si hay más responsables.  Por ejemplo, consta que se vendieron bebidas a menos de 200 metros del recinto, lo que estaría prohibido y en ese caso sería responsabilidad de la administración pública.

El Juez también critica que el Fiscal no haya tenido en cuenta  otras situaciones delictivas que se produjeron durante el macroevento como robos, hechos de violencia extrema, que se permitiera un concierto en número de asistentes que duplicaba el de residentes de  Olavarría, o el uso de camiones no habilitados para el transporte para“desalojar” a los espectadores.

LA INÚTIL EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD EN LAS ENTRADAS

Finalmente, añado un apunte sobre un aspecto al que he hecho referencia en posts anteriores. La productora del evento, incluyó detrás de los tickets de ingreso al recital algunas cláusulas sobre la responsabilidad de los asistentes al espectáculo.

“Usted asume los riesgos inherentes a este tipo de evento, incluyendo pero no limitándose a las lesiones a su persona en cualquier evento que ocurran, antes, durante o después del evento, dentro o fuera del inmueble y aunque estas lesiones se originen por objetos arrojados por terceras personas. Usted acuerda que el inmueble, el promotor y el artista, sus agentes, sus empleados, representantes y dueños, no serán responsables por los daños que resulten por las causas antes descriptas, y usted expresamente los releva de cualquier reclamación”

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Huelga decir que este tipo de cláusulas deben ser consideradas nulas en un espectáculo como un concierto.  Véase jurisprudencia sobre los riesgos socialmente aceptados según el tipo de eventos y las obligaciones de los organizadores de velar por la seguridad de los asistentes ( Entradas relacionadas: El riesgo socialmente aceptado en un evento  Atracciones de feria: confianza que todas las medidas de seguridad están adoptadas y que el riesgo que se asume es mínimo o inexistente.)

 

FUENTES

Para realizar este escrito – que no tiene más pretensiones que informar sobre el estado de un proceso judicial posterior a una tragedia en un gran evento con la finalidad de  tomar buena nota y aprender de los errores de otras experiencias-  he tomado como fuentes  normativa y un sinfín de noticias de prensa, audios y videos – muchos linkados en el cuerpo del escrito-  ya que hay pocos documentos judiciales en fuentes abiertas. 

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/dos-muertos-multitudinario-concierto-del-indio-solari/3941610/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/investigan-medidas-seguridad-macroconcierto-del-indio-solari/3941705/

https://www.lavoz.com.ar

https://www.lanacion.com.ar/

https://infocielo.com

https://www.infobae.com

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